Según el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Tissot, 2004) y publicados en el glosario multilingüe europeo:

Habilidad – es el conocimiento y la experiencia necesarios para llevar a cabo una tarea o un trabajo específico.

Competencia – es la capacidad de aplicar los conocimientos, el «know-how» y las habilidades en una situación habitual o cambiante.

Cuando se analiza el fenómeno de la falta de pertinencia entre la educación y el mundo del trabajo, se vuelve importante identificar y diferenciar entre dos tipos de incompatibilidades: un desajuste de habilidades y de aptitudes. Un informe de la OCDE (2011) sugiere las siguientes definiciones para ilustrar la diferencia entre estos conceptos:

  • Desajuste de habilidades: Discrepancia entre las habilidades – tanto específicas como generales – poseídas por un trabajador y las habilidades requeridas por su trabajo.
  • Desajuste de aptitudes: Discrepancia entre las más altas aptitudes de un trabajador y las condiciones requeridas por su trabajo.

Como ilustra la encuesta de la Generation Europe Foundation, el acceso a la educación, no se correlaciona directamente con la adquisición de habilidades particularmente requeridas por el mercado laboral. Algunos extractos de las entrevistas de la “nueva generación” incluyen:

  • “¡La mayoría de las universidades otorgan demasiada preparación teórica y muy poca preparación sobre cómo enfrentar el mundo real del trabajo!”.
  • “La mayoría de los estudiantes no sabe nada sobre el mundo de los negocios y la forma de prepararse para las entrevistas de trabajo”.
  • “Desde que he experimentado la gran diferencia entre la realidad que se vive en mi trabajo y la teoría que me enseñaron en la universidad, sugiero que se tenga acceso a un estudio de campo, que la experiencia práctica sea un componente obligatorio del proceso”.
  • “Muchas veces escucho a la gente lamentándose después de graduarse porque tenían que aprender casi todo de nuevo en el lugar de trabajo, debido a que el conocimiento que obtuvieron en la universidad (o en la secundaria) fue inútil”.
  • “Las universidades pueden hacer un mejor trabajo de orientación profesional. Muchos estudiantes todavía no saben lo que quieren hacer cuando se gradúen. Ya que, mientras más opciones tengas, más flexible te volverás. Esto plantea un riesgo real para los posibles empleadores -¿Quién quiere invertir en una persona que puede cambiar de opinión mañana ? (Generation Europe Foundation 2010, pp 9-11)