El aprendizaje permanente puede ser visto como el paradigma de aprendizaje central para el futuro y es probable que las estrategias de aprendizaje y los enfoques pedagógicos sufrirán cambios dramáticos wn base a todo ello.

Redecker et al. (2010) sugiere que los maestros y capacitadores tendrán que ser entrenados para apoyar el aprendizaje que se tiene lugar en muchos ambientes: en el hogar, en la escuela y en el lugar de trabajo.

Rotherham y Willingham (2010) añaden que la educación se enfrenta a enormes retos e insisten en la importancia de ejercitar habilidades de enseñanza en contexto.

Además, el aprendizaje permanente no sólo describe y amplía el aprendizaje sobre el espacio y el tiempo, sino que también describe la necesidad de adoptar métodos más flexibles de evaluación, reconocimiento y traducción de conocimientos y habilidades en diferentes contextos. Desde la perspectiva del aprendizaje permanente,

Los desafíos para el aprendizaje permanente pueden organizarse en tres áreas:

  • Promover una transición rápida y fluida de la escuela al trabajo a fin de reducir las barreras entre el mundo de la educación y el trabajo;
  • Facilitar la reincorporación al mercado de trabajo, especialmente en lo que respecta a la lucha contra el desempleo por tiempo prolongado; y,
  • Centrarse en la revalorización permanente para que todos los ciudadanos puedan actualizar sus competencias, responder y adaptarse rápidamente a los entornos de trabajo que posiblemente cambien de forma ágil.

En la sociedad del conocimiento, la acumulación de habilidades no puede terminar con la educación formal. Una visión más amplia del aprendizaje a lo largo de la vida es esencial para garantizar que se adquieran nuevas competencias durante las carreras profesionales y que las competencias se mantengan actualizadas y sean compatibles con el marco de un mercado de trabajo que evoluciona rápidamente. En este caso, el reconocimiento del aprendizaje no formal e informal puede ayudar a reducir la «penalización salarial» a la que se enfrentan los sub-calificados debido a la falta de reconocimiento formal de sus competencias. Las medidas que reconocen el aprendizaje no formal e informal pueden proporcionar valor a los individuos en diversas etapas de su vida laboral. La necesidad de desarrollo de competencias a lo largo de toda la vida exige a los empleadores que proporcionen formación en el empleo, vías de acceso al sistema educativo y formación rentable como parte de políticas activas del mercado de trabajo para los desempleados (OCDE de 2011, pp. 195-221).